miércoles, 27 de febrero de 2013

Diagnóstico magistral

   La paciente/doctora activa el radar que localiza estados de Koro emocional, ya que ella misma asegura que el sujeto no padecía el trastorno físico propiamente dicho.
   La localización de la anomalía reside en una total activación del Mal de Copgras, con objeto de evitar aceptar una Ceguera del Movimiento (pues el sujeto permanecíó estático todo el tiempo). Y así, el individuo tan de madera y la paciente/doctora tan xilofágica (o tú tan juego y yo tan lodópata), se acoge a una Neglicencia Hemiesférica, que la susodicha designa ''la del lado bueno''. O la de ver lo que le interesa. O la de la única forma de sufrir amok amor, destrozar cualquier estado y meterle fuego a la casa de Jean Piaget, y así ser juzgada por golfa tarada en un ritual himalayo, por parte del individuo inicial.
   En consecuencia, a la propia doctora, que es paciente en todos los aspectos, se le supone el Síndrome de Munchausen, como expresión para recibir los cuidados y el enamoramiento manoseado del individuo. Podría haber sido útil. 
No obstante, se estima suficiente el proyecto de Síndrome de Manos Ajenas, aplicado al entendimiento del ajuste de cuentas, entre mano izquierda y mano derecha (o entre razón y corazón), derivable en un mero estrés postraumático.








El amor destroza las venas del cerebro

http://www.youtube.com/watch?v=Sw4YVvcxxn4


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