Entra en clase. Más tarde está allí, soñadora. Mirando la pizarra sin ver los números que hay escritos en ella, sin oír las palabras del profesor.
Piensa en él, en qué estará haciendo en ese momento. Se pregunta si está pensando en ella.
Intenta imaginárselo y sonríe enternecida, después preocupada y finalmente deseosa.
TODO es posible.
A veces es tierno y dulce, después, de repente, salvaje y violento. Suspira y mira a la pizarra
Esa ecuación es mucho más facil de resolver
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